viernes, 19 de enero de 2018

¡Otra vez la culpa es suya, profesor!

Un día de esta semana me encontré con un chico que reprobó el grado noveno. Para efectos prácticos en esta historia lo llamaremos Juanito.

Seguramente la mamá de Juanito le cuenta a sus amigos y familiares que "Juanito perdió el año por culpa del profesor de matemáticas". Juanito sabe que eso no es verdad, pero su mamá lo ha dicho tantas veces y con tanta convicción que también Juanito termina por creerlo.

No obstante lo anterior, Juanito, que no es rencoroso ni vengativo, me saludó con una hermosa sonrisa y me demostró la misma cordialidad del año pasado, la cual es recíproca, por supuesto. Me dió a entender que anda muy confiado en sus opciones de promoción anticipada. Le dije ¡claro! Tienes todas las posibilidades. ¡Ánimo Juanito!

Después coincidí en uno de los pasillos con otro estudiante repitente, vamos a llamarlo Pepito, quien me saludó sin tanta simpatía, pero igual de respetuoso. Sé, pues me lo dijo el año anterior, que Pepito también intentará aplicar para la promoción. Pepito, al contario que Juanito, sí es rencoroso y vengativo.

A medida que pasan los días descubro  más repitentes de grado noveno: Pepitos, Pepitas, Juanitos, Juanitas, presurosos por agradar. Optimistas y confiados, me repiten varias veces, en clase o por fuera, que no están dispuestos a quedarse en noveno y que van a trabajar duro para alcanzar la promoción anticipada al grado décimo.

Uno termina por creerles al verlos tan gallardos con sus camisetas nuevas, cuaderno al día, compás, regla, trasportador y además una sincera actitud de respeto e interés.

Luego imaginé la situación de las próximas semanas: Juanito hará un poco de esfuerzo para aprobar las asignaturas que se resuelven con talleres y actividades diversas que no requieren demasiado raciocinio aunque sí voluntad y trabajo. No tendrá dificultades con inglés, pues es bueno en eso. Y su retórica de culebrero le permitirá aprobar castellano con honores. En ciencias podría tener un poco de dificultad, pero si se aplica, seguro lo logra. Por convivencia no tendrá problema pues tiene un don natural para el diálogo y la persuasión.

Por su parte, Pepito, quien refiere tener "problemas" en casa (que yo interpreto como dificultades normales asociadas a la rebeldía natural de la adolescencia), y quien a veces deja de venir 2 o 3 veces por semana, hará lo posible por asistir todos los días y siendo tan avispado como es, vivirá una situación similar.

¿Y matemáticas? Probablemente vuelvan a reprobar. Considerando que son chicos de noveno enfrentados a retos intelectuales de grado séptimo, a quienes les cuesta trabajo la aritmética elemental de quinto de primaria.

No es por capricho o azar que reprobaron matemáticas y no creo que en vacaciones hubieran estado trabajando para superar los cuatro años de atraso cognitivo. Sería un verdadero milagro.Y en caso de que así fuese, no creo que sean muchos.

Así las cosas, y como no hay cama pa' tanta gente, surge la pregunta: ¿Qué carajos puedo hacer en esa incómoda posición de policía, juez y verdugo? ¿Aprobarlos sin méritos porque es más importante su felicidad?

Otra vez el juicio, el veto y la descalificación del profesor por parte del acudiente, los estudiantes y algunos colegas. Incluso amenazas tangibles de agresión física, como algunas vividas en años pasados, porque el estudiante, acostumbrado a ser promovido por la inercia de las prácticas flexibles, no acepta sus carencias pero está listo para culpar al profesor. 

Y lo peor es la soledad del docente, quien ahora debe disculparse ante todos: los chicos que reprueban, sus acudientes, los amigos de los chicos que reprueban, los acudientes de los amigos de los chicos que reprueban, y  algunos colegas docentes o directivos.

Además la disculpa debe incluir al MEN y al mundo académico,  cuyos exponentes preclaros, se refieren en abundancia al fracaso de las estrategias educativas que incluyen la repitencia, y demuestran desde la autoridad de su estatus científico o filosófico las bondades de ser comprensivos hasta la impunidad.

Esperemos que el tiempo no me dé la razón. Sería algo muy desagradable que estas primeras semanas se volvieran otro refuerzo más largo que el del año pasado. Además que resulta injusto e incongruente quedar como el villano de la película y ser señalado de nuevo por algo que parecía cosa juzgada y resuelta.

¿Recuerdan al profesor calvo y malvado de la película The Wall?

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