miércoles, 30 de julio de 2014

Las prioridades de los estudiantes

Esta mañana al llegar al colegio abrí la puerta de la sala de sistemas para que ingresara un grupo de estudiantes de grado décimo. No más entrar, se me acercaron tres chicas y dos chicos para decirme que la directora de grupo les había dado permiso para, en mis horas de clase, hacer aseo del salón y encerarlo. Más tarde supe que lo que realmente había pasado es que ellos mismos le habían sugerido a la profesora la idea. Y ella no vio problema si me solicitaban permiso...y ellos lo hicieron muy a su estilo.

Debido a que había una reunión general en sala de profesores y no tenía tiempo de entrar en polémicas con los estudiantes, les confirmé el permiso, con la condición de que no se tardaran.

A modo de bienvenida

Cada día en el ejercicio de mi trabajo docente en el Instituto Kennedy me encuentro situaciones curiosas, sorprendentes, indignantes, injustas, extrañas...y aquí cabrían otros adjetivos que después completaré. Algunas suceden por azar de la vida y otras por decisión manifiesta de los actores involucrados.

La injusticia es lo que más me asombra. Pero sobre todo me indigna la actitud de algunos directivos y docentes que aceptan con cínica filosofía las inconsistencias y el accionar errático de nuestros estudiantes o el suyo propio.

Mención aparte merecen los acudientes de los estudiantes, hábiles en ponerse de acuerdo con sus representados para ir en contra de las normas que el estudiante debería cumplir y defensores ferreos de ellos cuando la institución o algún profesor señala sus yerros y sugiere algún correctivo.

Es por asombro y por una suerte de catarsis que empiezo este blog. Voy a intentar colocar allí todas las inquietudes que surjan. A lo mejor me canso y desisto pronto de este proyecto.

Probablemente seré juzgado como exagerado o dramático porque algunas cosas que me molestan son bien vistas por otras personas. Es el riesgo de hacerse público y notorio al dejar saber a los demás nuestras opiniones.