lunes, 1 de agosto de 2022

Carta a mis amigos de secundaria

Apreciados amigos:

El sábado anterior tuve la oportunidad de compartir algunas horas con ustedes, mis inolvidables y queridos amigos del INEM. Dije: “es un privilegio volvernos a ver y, para mí, es asombroso que hayamos logrado sobrevivir para juntarnos”. 

Alguien me dijo que esa última frase se le presentaba extraña, y después, en broma o en serio, han citado mi comentario un par de veces.

No rectifico. Me ratifico en lo dicho. Solo piensen en todas las personas, que eran contemporáneas o más jóvenes, y que ya no están en esta dimensión de existencia. O recuerden, de tiempos recientes, los más de 140.000 colombianos que sucumbieron al COVID.

Éramos 32 compañeros y tenemos la certeza de no contar, nunca más, con dos de ellos. Pero, haber ubicado a 28, conseguir reunir a casi todos y conservar la esperanza de contactar alguna vez a Isabel Cristina y a Martha, es una rara combinación de circunstancias favorables o afortunada “causalidad”.

Yo también estoy exultante y feliz por el reencuentro del sábado. Me di permiso de ser emotivo y sentimental. Tal vez abrace un poco excesivamente a algunos. Quizás me mostré demasiado locuaz con otros. No es mi estilo habitual, pero lo ha sido con ustedes desde que William Q, William L y JJ se aplicaron a reencauchar esa inocente y espontánea amistad que nos unió en el colegio y usando el whatsapp como herramienta. Agradezco la oportunidad de estar allí y celebro la buena energía de todos los que participan en el grupo.

Gracias a los administradores. Son tan constantes sus palabras de ánimo y tan notable y contagiosa la buena disposición de los que atienden las convocatorias para reunirnos, que me va a resultar muy extraño, y un  poco descortés, que los que faltan no nos acompañen en las que vienen. Por supuesto entendemos el inconveniente de estar lejos geográficamente.

Tal vez porque esta vez hubo más gente, tal vez por las camisetas, tal vez por el ambiente familiar, quizás porque no tuve que darle propina a ningún mesero. Posiblemente por la presencia de Diego y Juan C Ramírez a quienes hacía 40 años no veía en persona. O por el entusiasmo de ver a mi amigo Carlos Fernando y su familia, siempre tan hospitalarios y amables. Probablemente por los abrazos apretados gratuitos e impunes que me permití con las chicas. Además de la sazón y genuinas atenciones gastronómicas de Yolanda. Simplemente porque me estoy haciendo “un poco mayor”. 

Con seguridad por la combinación de todos esos ingredientes, este encuentro me tiene pletórico de perdurables y sentidas emociones, y un poco intoxicado de gratitud.

Por eso, les voy a pedir indulgencia y la misma cariñosa condescendencia que le damos a alguien que se toma algunas copas mientras nosotros estamos totalmente sobrios. 

¿Recuerdan cómo es?
Le permitimos confianzas y expresiones que se salen de lo corriente y si se embriaga lo cargamos un poco mientras le ayudamos a conseguir un taxi, y no nos desentendemos hasta que sabemos que llegó a casa. Entre chicas, se le acompaña al baño y se le sostiene el pelo mientras vomita. Al otro día le decimos que tranquilo(a) que no hay lío: “cualquiera cuando se emborracha la embarra un poco”. 

 Así de comprometido es el nivel de comprensión que les pido ahora pues me posee una atolondrada embriaguez de los sentidos y una inusitada necesidad de hablarles con franqueza en aras de la paz y la armonía. Por favor: 

1) No vuelvan a poner cadenas con falsas alarmas y teorías de conspiración. Ni sobre asteroides que van a chocar con la tierra o sobre el peligro de comer fríjoles con Yogurt.

 2) No vuelvan a poner mensajes recomendando no votar por Juan Pelotas porque el país se va a ir a la mierda. Estoy en otro grupo donde todos me dicen que si no voto por Juan Pelotas…el país se va a ir a la mierda.

3) No insulten mi inteligencia poniendo videos con las autorizadas opiniones sobre política de “Dios” Antonio Vélez o de su hijo dilecto. 

4) Un día de este año quise retornar al chat de grupo, pero a la tercera cosa que vi, salí asqueado. No era para menos: vi el link hacia un artículo de prensa donde el presidente de Fedegán opinaba sobre las elecciones presidenciales y hacía una crítica feroz a Juan Pelotas. (¡Qué chimba de imparcialidad!)

5) No ofendan mi sensibilidad posteando textos que niegan los falsos positivos, atacan cualquier expresión de descontento social, critican el proceso de paz, satanizan a los indígenas y otras perlas negras de redondez y brillo parecido que buscan desprestigiar un lado. Y si de todas maneras lo van a hacer, sean tan elocuentes y enérgicos para denunciar a los malos del otro lado.

6) No todos los militares, curas, policías y políticos son esencialmente buenos ni tampoco son necesariamente malos. No deberíamos inscribirnos en alguna doctrina que se ponga en uno de esos extremos.

7) No todo rebelde es guerrillero y no todo guerrillero es rebelde (con frecuencia solo es un narcotraficante). Si dejáramos de leer tanta güevonada que mandan por redes, nuestra capacidad crítica y nuestra independencia moral y ética se verían fortalecidas.

 8) Usted es católico o cristiano porque nació en Colombia. Si hubiera nacido en la india estaría adorando uno o varios de 350000 dioses. Usted no es mejor o peor persona que un indio, solo es diferente. Lo mismo pasa en la política. No hay buenos ni malos. Solo diferentes.

 9) No más envíos sobre lo malo que es Juan Pelotas, o sobre cómo la guerrilla se apoderó del país y de cómo las convivir y el ejército nos salvaron, con la ayuda desinteresada y juiciosa de las AUC. Ni sobre teorías que nieguen el holocausto judío o traten de borrar de la historia la masacre de las bananeras y otros hitos dolorosos de nuestra história.

10) Si usted es de derecha y tiene latifundios ganaderos, o empresas con muchos empleados o inversiones en acciones y bonos, comparta sus temores y expectativas políticas con otros pudientes como usted. La mayoría de este grupo somos modestos empleados. ¿Qué nos importa que el anciano multimillonario Soros esté promoviendo el nuevo orden mundial y sea el líder de los reptilianos?¿Y a propósito quién es el magnate Soros y que es esa maricada del nuevo orden mundial?

11) No crea todo lo que lea o vea en redes y que sirva para desprestigiar a personas que usted desaprueba. Menos reenvíe cada tontería que le llega. Si en su caso no puede evitarlo, haga una lista de difusión (que no me incluya) y mande lo que quiera.

12) Por favor, no se tire la buena vibra de estos amigos que se encuentran después de muchos años y se comunican regularmente por whatsapp. Si no me quiere en el grupo mejor pídame por las buenas que me salga.

Gracias.

Por favor, si alguna(o) se siente aludido(a) no me odie. Recuerden que uno embriagado habla mucha pendejada. Más bien venga y me acompaña al baño… y téngame el pelo que voy a vomitar…