Me sorprende enterarme que la obra original en inglés se llama "The importance of being Earnest" que traducida al español sería "La importancia de ser serio". El juego de palabras en inglés se origina porque Earnest (serio) y Ernest (nombre propio) son homófonas.
Por supuesto que una buena traducción del título al castellano debería conservar la intención de jugar con el título por parte del autor, lo cual no sucede. Sin embargo, si pasa con la obra en catalán: "La importància de ser Frank", se conserva el juego de palabras del título original, pues en catalán el nombre «Frank» y la palabra «franc» (honesto) son homófonos.
¿Y de que me sirve saber tal cosa? De nada, por supuesto. Solo es un párrafo introductorio para mencionar la importancia de nuestro nombre.
¿Alguna vez ha imaginado llamarse de otra manera? Si su nombre fuera distinto tal vez Usted no fuera quien es. Quizás no estuviera casado(a) con su cónyuge actual o su profesión fuera diferente.
Ahora bien, haberse llamado distinto puede no ser traumático si el nombre es aceptable o reconocido. Incluso si no es un nombre bonito pero es común, uno debería darse por satisfecho. Pero tener un nombre raro o considerado feo, debe ser muy malo para la autoestima.
Para la mayoría esto es solo especulación. Lo mío es otra cosa. Cuando nací fui bautizado con el sonoro nombre de Melquisedec Ospina. Todavía hay una partida de bautismo con ese nombre en alguna parte.
No se que hubiera sido de mí, circulando por el mundo con ese nombre, única herencia de mi papá. Tal vez fuera alguien de renombre. O alguien muy perturbado con una infancia traumatizada después de años de burla constante.
Por fortuna el nombre nunca salió del documento de la notaría. Con excepción de mi abuela que a veces me llamaba Melkis, todos siempre me llamaron Julián Flórez. Incluso durante los años en que no era mi nombre legal. Luego fui rebautizado, con procedimientos de cuestionable legalidad, porque hubo que construir unas pequeñas mentiras. Pero heme aquí orgulloso de mi bonito nombre y mi natural apellido: Julián Flórez Gómez.
Si fuera Melquisedec quizás no estuviera aquí escribiendo justo estas palabras en este momento.
Por eso el título de esta nota: cada persona debería reconocer la importancia de llamarse como se llama.
A propósito, el título de este blog es "La bitácora de Melkiju" donde Melkiju es una combinación de mi anterior nombre y el nuevo.
Gracias por su tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario