Considero que la editorial es desacertada en los datos, pero expone unos argumentos que no podemos ignorar, no importa que tanto nos indigne.
Decir que no trabajamos una jornada laboral completa porque no estamos todo el día en el colegio es tonto pues con frecuencia nuestra jornada supera las 8 legales.
El mentado aumento, por encima del recibido por los demás trabajadores, no es tal. La verdad es que durante muchos años nuestro reajuste salarial anual se hizo con un porcentaje menor al de los demás trabajadores, lo cual se constituye después de varios años en pérdida salarial. El paro pretendía, entre otras cosas, presionar al gobierno para nivelar el salario intentando recuperar los puntos perdidos y recuperar su real poder adquisitivo. Lo cual de todas maneras se logró a medias porque desde febrero hay tres nuevos puntos del IVA que pesan en contra de nuestros ingresos. No es cierto que haya habido un aumento y nunca ha sido cierto que en enero de cada año recibamos aumento. A eso se le llama reajuste.
No es cierto que trabajemos solo 9 meses. Tampoco que paremos tres meses y de todas maneras recibamos salario. En 1976 y 1979 hubo paros de dos meses y se hicieron para obtener unos beneficios laborales mínimos. Las represalias fueron inmediatas: despidos y bolillo por montón, como se puede leer en este párrafo:
“En 1976 el magisterio se lanza de nuevo a la huelga. La FECODE había presentado un pliego de peticiones el 20 de enero, y el gobierno le contestó el 18 de marzo con el Decreto 528, quitándoles a los maestros el derecho al escalafón, contemplando además suspensiones y destituciones fulminantes para quienes se atrevieran a participar en actividades huelguísticas. Posteriormente se realizan los paros del 6 y el 7 de abril, en los que suspende a 1.629 maestros, numerosos detenidos y los organismos de inteligencia militar y policial (DAS,F2 , B2) se toman el control de las instituciones educativas”
Hay otras sandeces en la editorial. Escrito con saña y maldad. Sin ninguna pizca de objetividad.
No obstante lo planteado arriba, entiendo la indignación en nuestra contra, que pudiera sentir un padre de familia que se ponga a hacer unas consideraciones similares. Y siento que cualquier persona sensata debería considerar inconveniente hacer 4 plantones en menos de 8 días, para resolver un asunto cuya solución estaba a la vista.
Me complace el compromiso y la disciplina sindical de mis colegas y supongo que debo agradecerles, pues hoy lunes a las 11:49 am, me consignaron. Pero, así como he sido preciso para expresar mi adhesión a cualquier expresión sindical y gremial. Y con la misma sinceridad con la que expresé mi alegría por el compromiso de la mayoría durante el paro anterior, ahora quiero decir que no comulgo con la forma ligera como se ha manejado esto de los plantones. En mi balance son dos días menos de clases, que no se van a recuperar en beneficio de los estudiantes, y que ya me fueron pagados en la nómina desde el viernes 28 de julio. Supongo que no hay muchas otras alternativas ante la inoperancia administrativa, pero no creo que este sea el camino después de un paro tan largo, y con tan poca prensa a nuestro favor.
Gracias por su atención e interés.
Si quiere conocer un poco sobre la historia de las luchas sindicales del magisterio
le invito a bajar y leer:

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