miércoles, 30 de julio de 2014

Las prioridades de los estudiantes

Esta mañana al llegar al colegio abrí la puerta de la sala de sistemas para que ingresara un grupo de estudiantes de grado décimo. No más entrar, se me acercaron tres chicas y dos chicos para decirme que la directora de grupo les había dado permiso para, en mis horas de clase, hacer aseo del salón y encerarlo. Más tarde supe que lo que realmente había pasado es que ellos mismos le habían sugerido a la profesora la idea. Y ella no vio problema si me solicitaban permiso...y ellos lo hicieron muy a su estilo.

Debido a que había una reunión general en sala de profesores y no tenía tiempo de entrar en polémicas con los estudiantes, les confirmé el permiso, con la condición de que no se tardaran.


Terminada la reunión fui a la sala de sistemas y di una clase que me dejó muy satisfecho, pues sentí que habíamos avanzamos mucho. Sobre todo, agradecí la oportunidad de verme con los estudiantes sin ser interrumpido con encuestas, avisos, circulares o reuniones inesperadas.

Hacía las 7:50 a.m. fui al salón de clase regular para darme cuenta que había pasado con la brigada de aseo.

Encontré a las tres chicas sentadas fuera del salón, junto a la puerta que estaba cerrada con candado. Ellas muy concentradas en sus celulares y charlando entre si, no advirtieron mi presencia ni la camara con la cual capturaba la evidencia de su descaro, hasta que estuve muy cerca. Los muchachos no estaban. Ellas lo único que pudieron decir es que ya habían terminado el aseo.

Son muchas las ideas que me asaltan cuando tengo una situación como esta. Pienso en negligencia,  desinterés, marrullería, manipulación...y me irrito un poquito.

Supongo que alguien dirá que los desdichados chicos de esta historia se deben aburrir en mis clases y por eso tratan de evadirlas (así sea haciendo labores de limpieza). Es posible. Tal vez para algunos resultará aburrido interactuar con un aparato que con escaso esfuerzo de nuestra parte, nos permite explorar colores, sonidos, imágenes, videos, lecturas, internet y demás ingredientes necesarios para la construcción de un blog (tema que ahora nos ocupa).

Cuando a esos estudiantes, que tienen otras prioridades diferentes, les aparezcan calificaciones acordes con sus actitudes, mi idoneidad profesional y mi capacidad como docente serán cuestionadas por algunos colegas, padres y por los propios estudiantes. Tal vez deberé dar explicaciones a los coordinadores y la rectora. Me preguntarán que estrategias apliqué y que hice para impedir que esos niños fracasaran....

Y pensando en eso me pregunto: ¿que más debo hacer?, aparte de impartir mi clase con honestidad y competencia. ¿Es que además tengo que prever todas las taras e incongruencias de la naturaleza humana de mis estudiantes?...

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