Cada día en el ejercicio de mi trabajo docente en el Instituto Kennedy me encuentro situaciones curiosas, sorprendentes, indignantes, injustas, extrañas...y aquí cabrían otros adjetivos que después completaré. Algunas suceden por azar de la vida y otras por decisión manifiesta de los actores involucrados.
La injusticia es lo que más me asombra. Pero sobre todo me indigna la actitud de algunos directivos y docentes que aceptan con cínica filosofía las inconsistencias y el accionar errático de nuestros estudiantes o el suyo propio.
Mención aparte merecen los acudientes de los estudiantes, hábiles en ponerse de acuerdo con sus representados para ir en contra de las normas que el estudiante debería cumplir y defensores ferreos de ellos cuando la institución o algún profesor señala sus yerros y sugiere algún correctivo.
Es por asombro y por una suerte de catarsis que empiezo este blog. Voy a intentar colocar allí todas las inquietudes que surjan. A lo mejor me canso y desisto pronto de este proyecto.
Probablemente seré juzgado como exagerado o dramático porque algunas cosas que me molestan son bien vistas por otras personas. Es el riesgo de hacerse público y notorio al dejar saber a los demás nuestras opiniones.

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