Hace algunos años, los sábados a las 8 pm, había un programa de televisión en el cual varios jóvenes demostraban su talento para crear humor. "Comediantes de la noche" se llamaba el show mencionado.
Con la libertad creativa que el “stand up comedy” les permitía, los humoristas se referían en sus monólogos, a múltiples temas, todos de gran sintonía entre la gente joven, pero un poco repelentes para los mayores.
Aunque era un humor para jóvenes, a veces inverosímil y absurdo, algunos "ancianos" de más de 40 años, también conseguíamos entender y disfrutar de sus rutinas.
Diego Camargo, Freddy Beltrán, Diego Mateus, Alejandra Azcárate, Ricardo Quevedo y otros, desde un escenario central, hacían reír a una audiencia joven e irreverente, quienes los escuchaban sentados alrededor en torno a mesas organizadas como si se tratara de un bar.
El mensaje de este colectivo nunca fue político ni de denuncia. Era un humor neutro y desconectado de los problemas sociales o ambientales, muy ligado a la moda y la cultura pop del momento. Y es probable que ser emitido por RCN tuviera algo que ver con eso.
Uno de los más chocantes integrantes del elenco, con su muletilla de “weon” (güevón) repetitiva e innecesaria, era Alejandro Riaño, con sus rutinas superfluas e intrascendentes.
El programa dejó de transmitirse y los humoristas tomaron rumbos diferentes. Algunos participaron de películas malísimas o se dedicaron a publicar en redes. Los más afortunados lograron ubicar sus ocurrencias en plataformas tan importantes como Netflix.
En esa exploración de perspectivas y opciones Alejandro Riaño decidió incursionar en redes y creó un programa para entrevistar reconocidas figuras de la vida nacional. El personaje entrevistador creado por Riaño, Juanpis, es un gomelo cínico que pretende reivindicar las ideas de la extrema derecha, pero consigue precisamente lo contrario, pues con su mensaje contradictorio y provocador logra hurgar con su agudo dedo en una herida social que nunca termina de sanar o que parece haber sanado en falso.
Por estos días de marchas y paros contra las infames políticas del gobierno, algunos artistas han mostrado una sensibilidad, entendimiento y solidaridad inesperados, así, junto con Alejandro Riaño, un interesante número de actores de la televisión nacional ha estado produciendo polémicas, pero contundentes piezas audiovisuales.
Yo no dejo de sorprenderme por dos razones:
Por la valentía de esos muchachos, pues su trabajo de divulgación e interpretación de la realidad es bastante escueto y directo, casi desafiante frente a un gobierno que asesina la contradicción.
Por el viraje de pensamiento: hace unos años insoportables e indolentes; ahora comprometidos y reflexivos.
Comparto el último de sus "cortometrajes", publicado hace 15 horas y con más de 240.000 reproducciones. Hecho con la misma acidez y sarcasmo de los otros, pero al final con un tono de reconciliación que seguramente pondrá a pensar a muchos, independientemente del color de los lentes con los que mire la realidad colombiana.
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