Tengo el privilegio de formar parte de un grupo de amigos, ex condiscípulos del colegio. Nuestra vía de comunicación es un grupo de whatsapp. Allí se publican saludos de buenos días, chistes inofensivos o crueles, una que otra broma , acertijos, cadenas con fake news, pero sobre todo se reparte buena energía y sentimientos bonitos, algo muy necesario en estos momentos de crisis.
Suena muy gay pero a esos amigos los quiero mucho. Ni siquiera ellos saben cuanto, y algunos se pudieran sorprender de mis palabras dado el hecho de no ser muy cercanos en esas épocas de infantil e inmadura convivencia, pero es cierto.
En ese grupo, apolítico y no religiosos hasta donde sé, a veces se vislumbran opiniones y cierto sesgo gobiernista. Es sutil la referencia, pero constante. Y cada cierto tiempo, alguien desnuda sus prejuicios y sus obsesiones ideológicas.
Es agradable poder contar nuestra versión y recibir el silencio indiferente de tácita aprobación o el pulgar arriba que constata la concordancia de ideas. Les aseguro que no es lo mismo cuando los demás defienden su lado de la verdad en la misma forma intransigente como nosotros. Y es muy rudo opinar cuando el foro no es tan civilizado y el debate se vuelve un asunto de agresiones personales. He estado en algunos espacios de discusión bastantes hostiles y puedo decir que resulta agotador.
El grupo del Inem es otra cosa. Allí todo es amistad y camaradería. Afortunadamente.
La semana pasada hubo un interesante intercambio de
opiniones acerca de la inconveniencia de “la izquierda” en el poder. El micro
debate se originó por la publicación de un video por parte del "mono" JJ, con la consecuente réplica de la siempre reactiva, LM. Ambos, admirados amigos, inteligentes y elocuentes en la argumentación, mostraron miradas opuestas sobre el tema.
Me dio un poco de susto la posibilidad de una polémica incómoda, muy de esperarse cuando se tocan esos temas y alguien se muestra en desacuerdo. Por el contrario, registré con gran complacencia dos cosas: manejo impecable de la forma en cuanto lenguaje, ortografía y redacción, y lo que es más importante, respeto por la opinión del contrario y sintonía con los mutuos sentimientos.
El tema no es fácil, a pesar de que se nos presente sencilla la elección:
-Maduro (el bufón idiota que funge como presidente de Venezuela), Corea del Norte (con un orate desquiciado por líder), las "cuestionables" decisiones de gobiernos de países como Cuba, Nicaragua o Bolivia, y en Colombia, las odiadas FARC y el insolente Petro, todos ellos representan la izquierda "despreciable".
La prosperidad, el progreso material y hasta el bienestar espiritual son logros de la derecha moderada. Los excesos de la ultraderecha en el mundo, que en Colombia tiene la forma de una que otra masacre, algunos líderes sociales (posiblemente “mamertos”) selectivamente asesinados, se consideran pequeños lunares, y casi una reacción necesaria contra el avance de la amenaza del “castrochavismo”.
Ni siquiera las propuestas alternativas de centro se salvan de la condena y el señalamiento de ser zurdas.
Más o menos lo mismo que nos insinúan todos los días múltiples canales de comunicación en ese discurso de miedo que hoy tiene en el poder a Trump, Bolsonaro, y en Colombia al innombrable señor del ubérrimo. Personajes bastante improbables e inconvenientes en otras épocas y circunstancias, pero que hoy son líderes de una nacíon por una suerte de insólita trasmutación de valores donde el mal triunfa sobre el bien.
......
Ojalá el mundo pudiera verse en dos colores. Sería más sencillo tomar posición. Pero la realidad tiene los sabores de una paleta poli cromática y cada color presenta variados matices.
¿Cómo ver la realidad objetivamente si los medios de comunicación la interpretan convenientemente? Interpretación que con frecuencia es esclava de la línea editorial, la cual depende de lo que piensen los propietarios del periódico o el canal… o de sus amigos en los cargos de poder.
(Mi hija es periodista y ha tenido que "modificar" ideas muy personales pero "inconvenientes", para no comprometer su empleo)
¿Y cómo ser objetivos si cualquiera puede construir verdades a la medida de sus prejuicios y publicarlas por redes con total impunidad convirtiendo su escatológico evangelio de odio en la verdad absoluta para un montón de ingenuos y algunos prejuiciosos?
Aprendimos a odiar, sin mesura a una izquierda difusa que tiene múltiples actores con un denominador común: rebelarse, exigir derechos fundamentales o simplemente cuestionar la idoneidad moral o ética del gobierno de turno, cuando lo esperable y correcto es la obediencia y la sumisión.
En ese limbo ambiguo residen las guerrillas (totalmente equivocados y criminales), los capuchos (muchachos con un descontento genuino pero mal direccionado), los sindicalistas (esos vagos de FECODE y el sindicato de educadores al cual pertenezco hace 23 años), por supuesto, los escasos y auto proclamados militantes de la izquierda dura, de botas brahma y boina roja, pero además cualquiera que piense diferente, incluyendo intelectuales serios y muy bien preparados, que para nuestra fortuna tienen la oportunidad de llegar al congreso o pertenecen al mundo de la academia y la producción editorial.
Pero la izquierda es mucho más que la suma de esos colectivos y algunos ni siquiera clasifican para ser considerados. Y por supuesto no son malos sus ideales, el problema es la
naturaleza humana y la necesidad de algunos hombres de envilecer y abusar de
los demás para satisfacer sus ambiciones económicas o de poder. Porque como acertadamente lo exponía Rousseau, y esto me lo enseñó un señor que se llamaba Enoc en clase de filosofía en quinto de bachillerato:
"El ser humano es bueno por naturaleza y que se corrompe en su interacción con los otros seres humanos en la sociedad"
No me incomodan las ideas genuinas de izquierda, y comparto algunos de sus reclamos, los mismos que el papa expresa sin temor al escarnio, y sin riesgo de ser llamado "terrorista de la FAR" y que ahora viajan por redes en el video que alguno de mis amigos del Inem nos compartió esta semana:
"países y empresas del norte se han enriquecido explotando los recursos naturales del sur generando una deuda ecológica".
"además la deuda ecológica aumenta cuando algunas multinacionales hacen fuera de sus países lo que no se les permite en los suyos"
…pide rezar para que "los recursos del planeta no sean saqueados sino compartidos de manera justa y respetuosa".........
No soy de izquierda, no voto por afiliación sino por convicción, y rechazo toda forma de abuso de poder o de autoridad, de izquierda o de derecha, pero si no fuera por los hombres, que desvirtúan el legado Marxista, probablemente fuera un idealista convencido de izquierda.
Gracias por su gentil atención

Excelente mi amigo Julian dicho escrito denota tu alta sapiencia en el tema y el buen dominio que tienes de la lengua castellana y por sobre todo el respeto por las opiniones de tus coterráneos al igual que el amor por tus compañeros Ex-Inemitas.
ResponderEliminarJulián, qué inteligente forma de argumentar y de invitar a leer un tema tan trascendental como es: cómo vemos, queremos, soñamos, vivimos las relaciones con los demás y con la naturaleza. Creo más bien que la diversidad de matices para interpretar y vivir la vida, es más enriquecedor que tener una opción I o D, a eso es a lo que me refiero cuando digo que como humanidad, hemos aprendido de esa diferencia que se planteó desde la revolución francesa.
ResponderEliminarDesde la más humilde persona, así sea "analfabeta" podemos aprender, si queremos, al "buen vivir", como dice un nuevo movimiento que rescata la forma de vida de los pueblos que nos dieron origen, denominados por ellos 'pueblos originarios'.
Creo que un buen ejemplo lo tenemos con la comunidad indígena Guambiana.
Se me ocurre ahora que sería muy bueno organizar una visita allá con los compañeros del INEM. A nosotros nos parece que han avanzado mucho en el buen vivir, en las últimas décadas y es además muy muy hermoso... qué bueno sería.