Hoy me levanté
con el mismo desánimo de otras veces. Caminé despacio hasta el baño y después
de hacer pis, sentado, porque es muy bueno para la próstata, me quedé esperando
un buen rato, aunque no tenía ninguna
necesidad.
Por ser hombre me
cuesta mucho hacer dos cosas al tiempo, así permanecí sentado mucho rato antes de ducharme porque mi
mente se hallaba ocupada lamentando la desgracia de tener que madrugar.
Después y mientras
empezaba a vestirme, recordé que debía secar y limpiar el cristal de la ducha. ¡Qué
fastidio! , pensé.
Me cogió la tarde
mientras planchaba la camisa pero confiaba en recuperar los minutos perdidos conduciendo
un poco más rápido. ¡Maldita plancha ineficiente! ¡Odio esta camisa que se arruga con
nada!
…..
Cuando salía, mi
esposa me gritó desde la cama: ¡Amor, no olvide sacar a Lola!
¡Ay marica, la
perra!
Me había olvidado
del paseo mañanero de Lola.
Era fácil suponer
que iba a llegar tarde, como efectivamente pasó.
Llegué al colegio
malhumorado y estresado creyendo que mis penurias ya habían terminado. Pero apenas
empezaban.
No había sitio
para parquear con comodidad. El horario para atender a mis estudiantes me
obligaba a estar tres horas con el mismo grupo. Necesitábamos un cable “2 por
uno” para una actividad en el teatro pero el funcionario encargado no había
empezado a trabajar.
Había otros
profesores tan molestos y malhumorados como yo, por motivos tan serios como los
míos y hasta más.
¡Deberíamos tener
un trabajo que no demande tanto de nosotros!, comenté indignado.
¡Qué negligencia de la alcaldía para hacer los contratos!
¡Qué falta de profesionalismo de los coordinadores! ¡Qué horarios tan confusos!
¡Qué negligencia de la alcaldía para hacer los contratos!
¡Qué falta de profesionalismo de los coordinadores! ¡Qué horarios tan confusos!
Menos mal, una
compañera vino al rescate y se ofreció a recibirme el grupo para una actividad
colectiva, así me libraba de estar tanto tiempo con ellos.
Con ese primer
problema resuelto podía concentrarme en tratar de terminar un documento de
planeación de clases que estaba pendiente. Fui a la sala de sistemas y encendí
uno de los equipos.
Antes de empezar
a trabajar miré algunos titulares en internet. Cosas sobre políticos mentirosos que se salen con la suya,
injusticias, inseguridad.
¡Estoy harto de este país de políticos corruptos y electores mediocres!
¡Estoy harto de este país de políticos corruptos y electores mediocres!
Pasados 5 minutos
llegó la señora de la limpieza. Una dama de unos 60 años, quien a pesar de su aspecto menudo y frágil, se encarga con gran vigor y energía de hacer el aseo de todo el
colegio, haciendo el trabajo de cuatro personas,
pues la administración no ha resuelto los contratos de las otras tres.
¡Profe, buenos
días! Me saludó con alegre entusiasmo. "Vengo a dejarle esta sala bien
limpiecita".
Le contesté muy
serio y circunspecto: Buenos días.
Mientras ella
limpiaba, yo continuaba en lo mío y de vez en cuando revisaba mis redes
sociales.
De pronto me
llegó un mensaje de whatsapp con un informe sobre unos políticos que ofrecen
trabajo a sus partidarios, pero los beneficiados tienen que devolver parte del
sueldo al político benefactor. Inmediatamente le pregunté a la señora del aseo
si ella tenía que darle plata a algún político o partido. Me dijo que no y como
suele pasar con las personas humildes, se explayó en anécdotas y explicaciones
innecesarias.
Sin proponérmelo
terminé arrastrado a una conversación más personal e íntima de lo esperado.
Ella se llama
Graciela, consiguió que el alcalde Gallo le diera un nombramiento como aseadora. Recibe un
sueldo de $800.000 con el cual (“bendito
sea mi Dios y María santísima”) debe mantener
a sus tres nietos de 19, 8 y cinco años,
que son la razón de su vida y el motivo y por los cuales trabaja cada día agradecida con Dios.
¿Y que pasó con la mamá? Le pregunté.
"A mi
hija, me la mataron. Masacre con sevicia, profe".
Le pregunté
asombrado: ¿Cómo pasó?
“Ella trabajaba
en la panadería al frente de Saludcoop y una noche que salía a las diez, cuatro
locos de costal y una mujer, me la mataron para atracarla. La arrastraron a
unos matorrales y le dieron patadas y con garrote. Me la dejaron vuelta nada mi
profe.”
“A los asesinos
los cogieron pero los soltaron al año dizque por vencimiento de términos. Me
mataron a mi niña y luego la justicia los dejó libres, mi profe. Me dijeron,
porque no me consta, que los familiares de los asesinos le pagaron a un abogado
para que le diera una plata al fiscal para sacarlos por vencimiento de
términos.”
Yo estaba
estupefacto y desconcertado mientras ella contaba su dramática historia. La cual
repetía de nuevo con otras palabras, quizás menos elaboradas que la trascripción que estoy haciendo, pero siempre con la misma contenida
emoción mientras de sus ojitos brotaban gruesas lágrimas, que intentaba inútilmente
secar con el dorso de la mano.
“Masacre con
sevicia, mi profe”. Repetía de nuevo.
“No ha pasado un
día en que yo no haya llorado a mi muchacha profe. Si tiene hijos, cuídelos mi
profe, porque son lo más hermoso que Dios nos ha dado. Y yo que veces la regañaba…y alegaba con ella”.
…….
No hay mucho que
agregar. Después de escuchar esa historia y de ver el amor y el entusiasmo con
los cuales Graciela hace su trabajo, mi único sentimiento es la vergüenza.
Y creo que nunca
he merecido una reprimenda. Una bofetada tal vez, como el día de hoy.
Nunca ni en un millón
de años la suma de todos mis contatiempos podrá igualar la desgracia de Graciela.
Ella perdió a su
hija y nunca tuvo la satisfacción de ver a los culpables recibiendo el justo castigo.
Ahora lucha por la existencia de sus tres nietos haciendo uno de los trabajos más duros e ingratos que existen y recibiendo un salario que apenas cubre sus necesidades más básicas.
Ahora lucha por la existencia de sus tres nietos haciendo uno de los trabajos más duros e ingratos que existen y recibiendo un salario que apenas cubre sus necesidades más básicas.
Yo llevo años de
vivir una vida aburguesada y fácil.
…….
Graciela no tenía intención de enseñarme nada y mucho menos de darme una lección, pero lo hizo.
Graciela no tenía intención de enseñarme nada y mucho menos de darme una lección, pero lo hizo.
¡Gracias Graciela
por permitirme ver mis pequeños problemas en perspectiva!
¡Gracias por regalarme la confidencia de tus lágrimas!
Espectacular Reflexión
ResponderEliminarMi sabia abuela teresita(qepd)decía: «antes de quejarse y renegar por su situación,fíjese atrás de usted que hay muchos en peores condiciones»🤔
ResponderEliminarSuper me encantó está reflexión
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