lunes, 12 de agosto de 2019
Soldado por un día
Tal vez alguno de los colegas que prestó servicio militar obligatorio tiene recuerdos memorables sobre honor y valentía.
Los demás, los que pagaron por la libreta o fueron eximidos, quizás tienen una idea parecida surgida de las historias pintorescas que les contó un amigo. O lo aprendieron en esas películas de cuarteles, lealtad y heroísmo donde apuestos norteamericanos de ojos azules, fornidos y un poco despiadados, les dan una merecida muerte a japoneses, coreanos, vietnamitas, alemanes, africanos, irakies, rusos, indios, latinoamericanos, quienes son malvados (y bastante feos, además).
El hecho es que casi todos lo pensamos: ser soldado es un honor y una valiosa experiencia.
Esa debe ser la razón para calificar con frases innecesariamente elogiosas a las marchas y formaciones en las que participaron los estudiantes del grado once durante su reciente visita al batallón, en una jornada llamada apropiadamente: "soldado por un día"
Y debe ser por esa misma convicción (o mito urbano) que se escribieron sentidas frases para lamentar la ausencia del grado 11B:
"Ellos nunca olvidarán que se perdieron esta bonita experiencia"
"Que recuerdo tan triste para ellos"
Cuando vi repetirse la palabra "triste" e imaginé el inmenso vacío en las vidas de estos jóvenes... me agarró la risa.
No hay nada bonito en la vida de un soldado. Y no lo digo de capricho. Después de haber vivido la experiencia "soldado por un año" y posteriormente haber visto y escuchados por todos los medios acerca del accionar inmoral y cobarde del "glorioso ejército" y en contra de civiles inocentes, puedo asegurar que allí no hay honor ni respeto. Ni heroísmo ni valentía. Solo un código del silencio que obliga a tolerar sin ninguna queja los abusos y de comandantes y subalternos sobre los hombres bajo su mando e impone un manto de silencio para que la opinión pública no conozca los crímenes sobre la población.
Yo también fui soldado por 365 días y creo saber del asunto. Pienso que los estudiantes ausentes a esa actividad no perdieron nada.
El ejército es una institución desprestigiada. Muchos comandantes ceden ante el soborno y la tentación de la corrupción. Allí los buenos y decentes son estigmatizados y censurados. En el peor de los casos silenciados de manera no muy cordial.
Una organización de rígida estructura jerárquica donde se humilla y vilipendia a los hombres de rango más bajo (soldados y suboficiales menores), dirigido por un cuerpo de oficiales elitista y racista, difícilmente podrá ofrecer oportunidades pedagógicas y de crecimiento personal, que importa que a veces lleven algunos jóvenes de los colegios para entretenerlos un rato y proporcionarse buena prensa.
Y ni siquiera hemos hablado de los falsos positivos. Ni mencionado que el "glorioso ejército" suele alinearse al lado del abusador, del terrateniente, del paraco, para defender intereses perversos en contra de campesinos indefensos y líderes sociales. Y recuerden la proclividad que tienen los ejércitos para defender a los tiranos en contra de los ciudadanos.
Dejar de visitar una guarnición militar no es perder. Todo lo contrario. Es evitarse la posibilidad de ser seducido por el camuflado o el brillo de algún cañón de fusil y tomar una opción de vida que se suele lamentar posteriormente.
*Gracias por su atención*
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Julián,no sabía que te había tocado ser soldado, lo siento y se por muchas historias q e he escuchado que es un horror, ahora estoy leyendo el libro Detrás De La Guerra en Colombia de Ariel Ávila, en realidad lo vengo leyendo muy lentamente, porque me quita la poca tranquilidad q tenga, pero es además de vergonzoso, doloroso y lo más grave ..seguimos haciendo daño a nuestros niños soldados y a nuestro pueblo.
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