jueves, 20 de abril de 2017

Una madre justiciera

Hechos:

Esta semana una madre de familia insultó y agredió  a un profesor de una institución educativa de Pereira (Colombia). Se le fue encima intentando darle puñetazos, al mismo tiempo que profería una extensa salmodia de improperios. El profesor, varios centímetros más alto y muchos kilos más grande,  la tomó de ambas manos y se defendió como pudo.

Me lo imagino tratando de no hacer demasiada fuerza para no lastimar los brazos de su agresora.

Los niños corrían para ver que pasaba. Se agolpaban. Se empujaban. Supongo que se asombraban de lo que veían.

Los profesores también corrían para ver que pasaba y en que podían ayudar, llamaban a los chicos al orden. El coordinador y la rectora fueron informados y llegaron presurosos. "¡Señora, por favor, cálmese!". "¡Que alguien llame a la policía!


En medio de la confusión y el forcejeo, la señora se vio encerrada por varias personas que le rogaban que se serenara y entrara en razón. El agredido aprovecho el apoyo de los recién llegados y salió de prisa. No solo salió del salón. Sin haberse terminado la jornada laboral se fue para su casa. Estaba nervioso, irritado, asombrado, estresado, confuso.

La acorralada mamá, que no quería que su presa escapara, sacó un cuchillo. Y mientras lo mostraba, vociferaba una sentenciaba de muerte para el profesor. Al parecer solo la sangre podía lavar la afrenta que este infame había cometido contra amada hijita.

Explicación:

La ofensa del profesor contra la niña tuvo tres momentos.

Primero: le puso una nota baja por el mal desempeño durante el periodo.
Segundo: por presentarle un trabajo de refuerzo incompleto no le subió los puntos necesarios para aprobar.
Tercero: se atrevió a negarse a subirle la nota cuando la airada madre vino a exigírselo.

Epílogo:

Vino la policía. La señora estaba más calmada y dijo que el profesor la había tratado muy mal y por eso ella había reaccionado. Además "ese profesor se la tenía montada a la niña". Negó que tuviera un cuchillo y ninguno de los policías intento una requisa para verificarlo. No fue detenida. Ni siquiera fue sermoneada como a veces hacen con un conductor cuando comete un crimen de tránsito (como por ejemplo transitar con una luz roja apagada)

La señora salió como si nada hubiera pasado y volvió una hora después con refuerzos...el esposo. No vinieron a excusarse. Ella insistía que el profesor tenía que subirle la calificación. No les permitieron entrar.

Solución creativa:

El profesor puso la denuncia contra la señora pero es su palabra contra la de ella. Los testigos están un poco amedrentados y timoratos (siempre se ha sabido que los docentes somos muy valientes para la argumentación y el palabreo. Con cuchillos y balas es otra cosa)

En el colegio le dijeron al profesor: "lo mejor es que pida traslado...esa gente es muy peligrosa...además esos procesos con fiscalía son muy complicados y lentos"

Esto otro no fue dicho por nadie, pero yo se que pasó por la mente de muchos de sus colegas:

"Que va a pensar la gente de la institución...que oso. Se lo merece por dárselas de exigente...habiendo tantas estrategias para que los niños aprueben. No ha aprendido a trabajar. Yo no me complico...por eso no tengo problemas con nadie"

Incluso la coordinadora pudo haber pensado: "Ese es el problema de la calificación cuantitativa"

Y respecto de la niña... no hay nada que hacer. Prima el derecho de los niños a la educación. Y en cuanto a la madre...es la acudiente legal y no puede negársele el derecho de ir cuando quiera al colegio a preguntar sobre el desempeño de la niña.

15 días después...

El profesor fue trasladado a otra institución y la madre de la niña tiene prohibido el ingreso a la institución.


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